Ensayo
El arte del aprendizaje musical
Claves para el estudio musical — adaptación de "On Learning Music" de Howard Roberts
Traducción adaptada y complementada de «On Learning Music» de Howard Roberts, por Cristóbal Sanhueza A.
Contenido motivante y selección de material
Siempre es importante dejar en claro cuáles son las metas y sueños del estudiante antes de iniciar cualquier proceso de aprendizaje. «La vieja escuela» entrega al estudiante piezas de información de dudosa relevancia y se espera que las domine por algún «bien futuro» que aún no se puede comprender. Como la información no se considera de utilidad, no queda bien impregnada en la memoria, y seis meses más tarde, cuando se la necesita, hay que volver a aprender todo de nuevo.
Existe una forma más eficiente de aprender. Se basa en la regla de que «una persona aprende lo que quiere aprender, cuando realmente desea aprenderlo»: la motivación interna. Usted debe saber exactamente lo que está trabajando y exactamente por qué. Siempre que sea posible, es mejor trabajar solo con la información que tiene un propósito útil ahora.
Estudiar música con música
Es importante no abstraerse en demasiados ejercicios mecánicos que tengan poco o nada que ver con la música que se pretende estudiar. Muchas veces se pueden trabajar elementos desde la improvisación simple, o sacando repertorio que involucre esos elementos. No debemos olvidar la importancia de mantener un estado de relajación y motivación: el hacer y estudiar música tiene que ser algo que disfrutemos.
Segmentación del material
«Un viaje de mil kilómetros comienza con un solo paso.» La clave de un aprendizaje exitoso es el correcto análisis del material a estudiar. «Quiero estudiar jazz» o «quiero sacar la discografía de Dream Theater» son tareas abrumadoramente grandes; la clave está en una segmentación adecuada, un «mapa» de todos los elementos que incluye la tarea.
Solo se tiene que tocar la primera nota con éxito para informar al sistema nervioso que uno es capaz de tocar el instrumento correctamente. Una vez que tengas tus primeras dos notas juntas, tócalas en secuencia: has duplicado la cantidad de material dominado sin aumentar la dificultad. De esta manera, tratar con cientos de notas nunca te abrumará.
Hay tres grandes áreas en las que se puede clasificar casi cualquier elemento musical: lo rítmico, lo melódico y lo armónico. A la hora de estudiar es muy importante trabajar cada una por separado. Lo más probable es que comencemos por lo rítmico, ya que es uno de los elementos más intuitivos que el ser humano entiende auditivamente.
Cantidad e intensidad
El volumen es indirectamente proporcional a la intensidad: por más intensa que sea una materia, en menor cantidad debe trabajarse. La cantidad se relaciona con cuánta información trabajamos en un momento dado; la intensidad, con pocos elementos complejos o con la velocidad al límite de la precisión. Ambos aspectos deben trabajarse dentro del marco de la precisión.
Motivación interna y autodiagnóstico
La única fuente duradera y fiable de motivación es un desempeño exitoso conseguido por el propio estudiante. Al terminar cada período de estudio, el estudiante debe poder levantarse con el objetivo que se sentó a buscar: así abandona el hábito de la falla y lo reemplaza por el hábito del éxito.
Durante el estudio es importante estar consciente de los factores ambientales —clima, luz, ruido de fondo— y ser muy analítico con el autodiagnóstico: todo problema siempre tiene una causa, y no es la falta de talento. Un elemento casi imprescindible es la grabación: escucharse con autocrítica constructiva. La relajación y una postura adecuada también son factores importantes.
Memoria muscular y memoria conceptual
Hay dos tipos de memoria en el aprendizaje: la memoria muscular (motora) y la memoria conceptual (de datos). Las habilidades motoras pueden trabajarse por largos periodos sin daño, siempre cuidando el volumen y la intensidad, y pueden volverse mecánicas. La memoria de datos (escalas, digitaciones, patrones, frases, armonía) debe trabajarse en plazos muy cortos, sin exceder la capacidad de atención, que puede ser de cinco, diez o quince minutos por sesión.
Para recuperar efectivamente de la memoria un concepto musical, es importante entenderlo en su totalidad: su lógica y su funcionamiento. No hay metodología más nefasta que repetir un elemento sin entender lo que se está haciendo. Conviene mantenerse alejado del papel o la partitura tanto como sea posible, haciendo de la «captura única del material» un hábito.
La velocidad es un subproducto de la precisión
Es natural querer tocar rápido de inmediato, pero la velocidad es un subproducto de la precisión: si no se es exacto, la velocidad simplemente no se desarrolla. El primer error debe servir como una señal que informe no volver a hacerlo. La regla más importante: no cometa el mismo error más de una vez. Una vez que se comete un error, deténgase, vuelva atrás y hágalo más lento, a un ritmo que se pueda tocar con precisión. Luego, lentamente, aumente el tempo, y la velocidad vendrá naturalmente.